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¡Que no te cuenten cuentos! Sales perdiendo…

10 meses ago · · 1 comentario

¡Que no te cuenten cuentos! Sales perdiendo…

¿Qué hemos venido a este mundo a ser felices? ¡Que no te cuenten cuentos!

Sí… hemos llegado a este mundo sin previo aviso (a propósito) sin que nos preguntaran antes si queríamos venir… y de repente y, a medida que vamos creciendo, qué difícil es en tantas ocasiones, injusto en otras, incluso cruel me atrevería a decir, en otras muchas.

Hemos venido a este mundo a vivirlo a pesar de los obstáculos, de las dificultades y si de algo estoy segura es… que somos seres con un don oculto. No te engañes… Tiene que haber sombras, oscuridad, tinieblas, gritos, miedo.

Y es que detrás de cada momento turbio, de cada época difícil hay algo que nos enseña a vivir con más fuerza, con más entereza, con más sabiduría. Toda época, todo momento difícil pasa, no temas, ahí no te vas a quedar para siempre, nada es eterno.

Pero ya que estamos… si nada tremendísimo está ocurriendo, ¡no te quejes!, sales perdiendo….

Aprendamos a ser protagonistas activos de esta gran aventura, creámosnos directores de ella y aprendamos a ser observadores imparciales para así recordar la magia de poder elegir cómo nos queremos sentir, confiando además que nada es estático y que todo acaba pasando.

 

Suena el despertador. Abro los ojos y tras respirar conscientemente ubicándome de nuevo en las cuatro paredes que me abrazan todas las noches, me despierto ilusionada por todas las cosas que tengo que hacer antes de que el sol caiga.

“Hoy puedo quejarme porque en un rato tengo que ir a la escuela

o puedo abrir mi mente, mirar más allá, y agradecer al cielo que gracias a esta oportunidad podré nutrirme de nuevos conocimientos, dándome así la opción del día de mañana escoger qué trabajo quiero ejercer.

Hoy puedo quejarme porque tengo que ir a trabajar

o puedo pensar agradecida que acudiendo a mi trabajo hoy puedo vivir donde vivo, comer lo que como y disfrutar de lo que compro.

Hoy puedo sentirme agobiado porque mis finanzas han bajado

o puedo mirar con confianza lo que me queda, asumiendo que gracias a esta situación aprendo a planear futuras compras desde la razón.

 Hoy puedo lamentarme de nuevo sobre la oscuridad de mi salud

o puedo con fuerza y lucha agarrarme a la vida a pesar del dolor y, dibujando con energía y tesón, subirme al barco de la vida proyectando otro color.

 Hoy puedo lamentarme de todo lo que mis padres no me dieron mientras estaba creciendo

o puedo asumir sonriendo que ya no soy ese niño, y que gracias a lo que tuve y me faltó, hoy soy ese ser independiente con un futuro por delante para crear con libertad.»

 Tenemos la magia de poder aprender a escoger qué tipo de día queremos tener o quedarnos en la queja pasiva y autocompasiva, pensando que no hay opciones en la vida.