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Travesura y misterio

1 año ago · · 0 comentarios

Travesura y misterio

En el principio de los tiempos, se reunieron varios demonios para hacer una travesura. Uno de ellos dijo: “Tenemos que quitarles algo a los humanos. ¿Pero qué les quitamos?”

Después de mucho pensar uno dijo: “Ya se. Vamos a quitarles la FELICIDAD. Pero el problema va a ser donde esconderla para que no la puedan encontrar.”

Propuso el primero: “Vamos a esconderla en la cima del monte más alto del mundo.”

A lo que inmediatamente repuso el otro: “Recuerda que tienen FUERZA. Alguna vez alguien puede subir y encontrarla, y si la encuentra uno, ya todos sabrán donde está.”

Luego propuso otro: “Entonces vamos a esconderla en el fondo del mar.”

Y otro contestó: “No… recuerda que tienen CURIOSIDAD. Algún día alguien construirá un aparato para poder bajar y, entonces, la encontrará. “

Uno más dijo: “Vamos a esconderla en un planeta lejano a la tierra.”

Redijeron: “No… recuerda que tienen INTELIGENCIA, y un día alguien va a construir una nave a donde pueda viajar a los planetas y la va a descubrir y, entonces, todos tendrán la felicidad.”

El último de ellos había permanecido en silencio escuchando atentamente cada una de las propuestas de los demás. Analizó cada una de ellas, entonces dijo: “Creo saber donde ponerla para que realmente nunca la encuentren.”

Todos le miraron asombrados y preguntaron al mismo tiempo: “¿Dónde?.”

Continuó diciendo: “La esconderemos dentro de ellos mismos. Estarán tan ocupados buscándola fuera que nunca la encontrarán.”

Todos estuvieron de acuerdo y desde entonces así ha sido: EL HOMBRE BUSCANDO LA FELICIDAD SIN SABER QUE LA TRAE CONSIGO.

Qué diferentes somos estando “hechos” de lo mismo…

2 años ago · · 0 comentarios

Qué diferentes somos estando “hechos” de lo mismo…

Siempre me ha fascinado el ser humano: las diferencias que hay entre unos y otros, perteneciendo todos a la misma especie, viniendo todos del mismo lugar aparentemente y terminando todos con el mismo destino. Qué diferentes somos estando “hechos” de lo mismo…

Diferencias empezando por la complexión física y con ella, la postura, el modo de andar, los gestos corporales, faciales. Y es que el sustento físico que nos forma, nos da la posibilidad de movernos en la vida, es decir, de vivir. Y es que son tantas las diferentes manera de hacerlo aun teniendo los mismo ojos…

Fascinada de la mirada curiosa y exploradora de un niño. De la vulnerabilidad con la que nacemos y cómo, a partir de esa temprana edad, del entorno en el que vivamos, de la experiencia que tengamos y de cómo la interpretemos, construiremos el mundo que veremos cuando seamos adultos, supuestamente maduros, fuertes y valientes.

Que somos en gran parte lo que aprendemos, en ocasiones sin ser consciente de dónde viene. Y que en ese constante aprendizaje, que es la vida misma, entre tanto y tanto, nos damos golpes, nos tropezamos, nos caemos, nos levantamos, nos asustamos. ¿Y quien dijo que vivir no fuera una aventura, en ocasiones incluso con ganas de salirse del juego?

Y no queda aquí… ya que cuando estamos llegando a nuestro fin, parece que la vida actúa de manera caprichosa y nos hace retroceder a sensaciones de cuando empezamos: dificultades motoras, vulnerabilidad, miedos, dependencia, problemas de memoria.

Fascinada de descubrir que somos un potencial infinito de fuerza y magia. Que mucho depende de nosotros como protagonistas y directores de nuestra propia película.

Y es aquí junto con lo anterior, lo que hace que dedique mis constantes años de estudios y de trabajo para poder entender las vivencias y realidades de cada persona, y así poder ayudar a comprender sus orígenes de malestar, a potenciar los recursos, capacidades y habilidades que todos tenemos, para mejorar y con ello disfrutar lo mejor que podamos, del paso por el mundo…