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En la quietud del silencio.

1 año ago · · 0 comentarios

En la quietud del silencio.

Tantas y tantas veces, sumidos en el incesante parloteo mental, olvidamos escuchar-escucharnos y vagamos por nuestra vida como seres inertes que hacen y hacen sin pararse a sentir, si lo que hacen nace de dentro o de dónde…

Es solo en la quietud del silencio cuando alcanzamos a entender lo que nos decimos, lo que sentimos. Pero que difícil es, si nunca nos han enseñado a entendernos.

Es, en esos momentos que conectas con tu eco, cuando te alineas con algo que te hace ver con cierta claridad pero: confunde, da vértigo, asusta. Miras para otro lado, pero… algo dentro de ti te está diciendo que pares, que cambies, que gires, que dejes, que avances…

Es ahí cuando nuestra vida empieza a cambiar poco a poco y nos convertimos en creadores. No tengas miedo, algo mágico está por llegar.

Confía en ese latido de certeza.

Escucha tu cuerpo e intenta entender tu propio lenguaje.

Despierta.

HEMOS VENIDO A BAILAR con cada pequeño obstáculo que nos pone la vida, con las adversidades que se presentan en el día a día.

La vida es una danza consciente, ESCUCHA TU PROPIO RITMO en el eco de tu respiración. ENTIENDE QUÉ TE DICES, QUÉ NECESITAS Y POR DONDE QUIERES SEGUIR BAILANDO.

“Nadie puede salvarte de tus miserias…”

1 año ago · · 0 comentarios

“Nadie puede salvarte de tus miserias…”

 

Una bonita tarde fría, muy fría de invierno, fui a ver a un amigo del alma, con la buena suerte de poder coincidir además con otra gran amiga del alma suya: Puy.

No nos conocíamos, nunca nos habíamos visto antes (ella vive en las islas) pero sí habíamos escuchado hablar de nosotras muchas veces. Es lo que tienen los amigos del alma. Se comparte tanto que lo suyo se convierte un poco en tuyo… algo parecido había ocurrido entre ella y yo.

Un anochecer largo entre vinos y sopita caliente, compartimos palabras, experiencias, sensaciones, con tanta conexión al hacerlo que sentíamos haber vivido momento similares y paralelos en el tiempo. Y como todo lo que ocurre en la vida tiene una y varias lecturas, cuando se ve con distancia y perspectiva: un aprendizaje.

Esta reflexión salió de Puy tras las horas de conversación conjunta con la piel de gallina y, a los pocos días, tuvo la generosidad de querer compartirlos conmigo, con todos.

 

“Nadie puede salvarte de tus miserias y si intentas salvar, incluso rebuscar las del otro, probablemente te parta en dos y te pierdas.

A veces nos empeñamos en que el otro cambie, otras, en que acepte nuestra sombras y nos convertimos en el carcelero o en el prisionero. Nos encontramos en un ciclo en el que nada fluye y, tanto uno como otro, se pierden. ¡Pero qué loco y necesario es perderse! ¡Qué excitante cuando conoces a alguien y te encuentras! Y así… empiezas una relación de lo que sea: de risas, de sexo, de viajes, de charlas o de todo. Qué regalo es vivir esa etapa en la que como dos animales, te hueles, te buscas, saltas al vacío y te crees que todo lo sabes. Pero un día todo cambia y sientes el sabor seco de estamparte, y no es contra el otro… es contra ti misma. ¡Y duele! Que si duele, cuando lo intentas una y otra vez y al final no entiendes nada…

 Me recuerda a la adolescencia, cuando te duelen las rodillas o las tetas porque estas creciendo. Crecer duele. Nada más y nada menos. Las relaciones más íntimas duelen, a veces más y a veces menos.

Si estás despierta, crecer acompañada se convierte en una de las formas más bonitas, especiales, sutiles e interesante de conocerte y de conocer al otro, de regalar, de dar. Pero si te pillan dormida, se convierte en un bucle de aprendizaje ciego que ves venir pero no terminas de cuadrar.

¿Qué tiene el sexo tan íntimo? ¿Que tiene la risa tan cómplice? ¿Qué nos mueve hacia una persona u otra? Estamos programados para buscarnos y procrear pero, ¿qué parte le corresponde a la intuición, al crecimiento conjunto y, por qué no, al individual? ¿Qué es lo que queremos? Y más importante aun… ¿qué estamos dispuestos a dar? ¿Estamos abiertos a crear algo nuevo? ¿Nos atrevemos a jugar el partido sabiendo que lo más probable es que termine? ¿Somos capaces de salir de la historieta de dos personas que se conocen, tienen hijos y se casan?

 Cuanto daño nos han hecho los cuentos de princesas y las películas de caballeros. Cuanto daño nos ha hecho el amor romántico que tiene los hilos igual de finos que la pasión cuando juega en solitario. QUIZÁS UNA DE LAS LLAVES, sea no vendernos teatros ni simulacros, no imaginarnos, sino CREARNOS Y QUE LA HONESTIDAD LO EMPAPE TODO.”

Travesura y misterio

1 año ago · · 0 comentarios

Travesura y misterio

En el principio de los tiempos, se reunieron varios demonios para hacer una travesura. Uno de ellos dijo: “Tenemos que quitarles algo a los humanos. ¿Pero qué les quitamos?”

Después de mucho pensar uno dijo: “Ya se. Vamos a quitarles la FELICIDAD. Pero el problema va a ser donde esconderla para que no la puedan encontrar.”

Propuso el primero: “Vamos a esconderla en la cima del monte más alto del mundo.”

A lo que inmediatamente repuso el otro: “Recuerda que tienen FUERZA. Alguna vez alguien puede subir y encontrarla, y si la encuentra uno, ya todos sabrán donde está.”

Luego propuso otro: “Entonces vamos a esconderla en el fondo del mar.”

Y otro contestó: “No… recuerda que tienen CURIOSIDAD. Algún día alguien construirá un aparato para poder bajar y, entonces, la encontrará. “

Uno más dijo: “Vamos a esconderla en un planeta lejano a la tierra.”

Redijeron: “No… recuerda que tienen INTELIGENCIA, y un día alguien va a construir una nave a donde pueda viajar a los planetas y la va a descubrir y, entonces, todos tendrán la felicidad.”

El último de ellos había permanecido en silencio escuchando atentamente cada una de las propuestas de los demás. Analizó cada una de ellas, entonces dijo: “Creo saber donde ponerla para que realmente nunca la encuentren.”

Todos le miraron asombrados y preguntaron al mismo tiempo: “¿Dónde?.”

Continuó diciendo: “La esconderemos dentro de ellos mismos. Estarán tan ocupados buscándola fuera que nunca la encontrarán.”

Todos estuvieron de acuerdo y desde entonces así ha sido: EL HOMBRE BUSCANDO LA FELICIDAD SIN SABER QUE LA TRAE CONSIGO.

Qué diferentes somos estando “hechos” de lo mismo…

2 años ago · · 0 comentarios

Qué diferentes somos estando “hechos” de lo mismo…

Siempre me ha fascinado el ser humano: las diferencias que hay entre unos y otros, perteneciendo todos a la misma especie, viniendo todos del mismo lugar aparentemente y terminando todos con el mismo destino. Qué diferentes somos estando “hechos” de lo mismo…

Diferencias empezando por la complexión física y con ella, la postura, el modo de andar, los gestos corporales, faciales. Y es que el sustento físico que nos forma, nos da la posibilidad de movernos en la vida, es decir, de vivir. Y es que son tantas las diferentes manera de hacerlo aun teniendo los mismo ojos…

Fascinada de la mirada curiosa y exploradora de un niño. De la vulnerabilidad con la que nacemos y cómo, a partir de esa temprana edad, del entorno en el que vivamos, de la experiencia que tengamos y de cómo la interpretemos, construiremos el mundo que veremos cuando seamos adultos, supuestamente maduros, fuertes y valientes.

Que somos en gran parte lo que aprendemos, en ocasiones sin ser consciente de dónde viene. Y que en ese constante aprendizaje, que es la vida misma, entre tanto y tanto, nos damos golpes, nos tropezamos, nos caemos, nos levantamos, nos asustamos. ¿Y quien dijo que vivir no fuera una aventura, en ocasiones incluso con ganas de salirse del juego?

Y no queda aquí… ya que cuando estamos llegando a nuestro fin, parece que la vida actúa de manera caprichosa y nos hace retroceder a sensaciones de cuando empezamos: dificultades motoras, vulnerabilidad, miedos, dependencia, problemas de memoria.

Fascinada de descubrir que somos un potencial infinito de fuerza y magia. Que mucho depende de nosotros como protagonistas y directores de nuestra propia película.

Y es aquí junto con lo anterior, lo que hace que dedique mis constantes años de estudios y de trabajo para poder entender las vivencias y realidades de cada persona, y así poder ayudar a comprender sus orígenes de malestar, a potenciar los recursos, capacidades y habilidades que todos tenemos, para mejorar y con ello disfrutar lo mejor que podamos, del paso por el mundo…